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CONTAR QUE PADECES CÁNCER: ¿POR DÓNDE EMPEZAR?
¿Cómo se lo digo a mis hijos?

La reacción de los niños dependerá de cómo estén reaccionando los adultos. Cómo y qué decirles sobre el cáncer de mama dependerá de su edad y de lo que sean capaces de comprender.
Incluso los niños muy pequeños percibirán cuando algo grave está pasando y quizá se sientan asustados y confusos.
Lo mejor es ser sinceros con ellos lo antes posible.

Hay personas que pueden ayudar a los niños a afrontar las emociones que puedan estar sintiendo y los cambios que se están produciendo en la familia. Puedes preguntarle a tu médico o al colegio de tu hijo acerca de ayuda externa para asegurarte de que sus hijos estén recibiendo todo lo que necesitan.

 

Hay muchos recursos disponibles en internet y a través de los grupos de apoyo de pacientes con cáncer para ayudarte a mantener esta conversación, con ejemplos de las palabras que puede utilizar. Prueba algo que funcione en tu caso. 

Puedes dirigir a los niños más mayores a sitios web adecuados donde puedan obtener más información acera del CMm; ten en cuenta que es probable que busquen información por sí mismos y que esta podría ser poco fiable o imprecisa.

¿Cómo se lo cuento a mis padres?

Independientemente de lo mayor que puedas ser, sigues siendo la niña de tus padres. Como tus padres que son, tienen un instinto natural de protegerte. Puede resultar difícil decirle a tus padres que padeces cáncer de mama metastásico (CMm) si consideras que no podrán afrontar el diagnóstico.

Nadie quiere provocar a sus padres dolor ni sufrimiento, especialmente si son de edad avanzada.

Pedir ayuda a tus hermanos o amigos cercanos también puede ser útil para revelarle la noticia a tus padres.

¿Cómo hablo con mis amigos?

Cómo hablarles a las personas que comparten tu vida sobre lo que está atravesando depende completamente de ti. Es imporante que encuentres el momento adecuado para informar al resto de las personas que se encuentran en tu vida.
Es normal que quieras esperar hasta haber entendido tu diagnóstico antes de informar a tu círculo más amplio de amigos y familiares.

Quizá descubras que tus relaciones con sus amigos cambian después de tu diagnóstico. Algunas relaciones se fortalecen, aunque es probable que otras no.
No todas las personas pueden manejar el cáncer y algunos amigos quizá sean incapaces de afrontar sus propios sentimientos y dolor. Sin intención, algunos amigos quizá digan algo o le traten de una manera poco sensible o que no le ayude.

Lo mejor para ti es evitar cualquier estrés innecesario que las relaciones excesivamente negativas pueden añadir a tu vida mientras intenta afrontar el cáncer.
Intenta centrarte en la ayuda positiva que está recibiendo de las personas que sí se preocupan por ti.

Pensar con antelación cómo te gustaría decírselo a tus amigos puede ayudarte a expresar tus sentimientos más claramente. Intenta ser sincero sobre cómo te sientes y lo que necesitas. De este modo, pueden ayudar a que tus amigos se sientan cómodos y comprendan mejor cómo pueden ayudarle.

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